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Los 5 niyamas: las observancias internas del yoga

Si los yamas miran hacia afuera (cómo te relacionas con el mundo), los niyamas miran hacia adentro: cómo te relacionas contigo. Te explico las 5 observancias internas del yoga con ejemplos para llevarlas del libro al día a día.
Mujer escribiendo en cuaderno junto a una ventana con luz cálida, atmósfera de auto-observación interior

Si los yamas miran hacia afuera —cómo te relacionas con el mundo y los demás—, los niyamas miran hacia adentro: cómo te relacionas contigo. Son la segunda rama de las ocho que estructura Patanjali en los Yoga Sutras, y aunque a menudo se les presta menos atención que a los yamas, son los que más rápidamente cambian tu vida cotidiana cuando los empiezas a integrar.

Te explico los cinco niyamas con ejemplos contemporáneos para que dejen de ser conceptos sánscritos abstractos y se vuelvan referencias concretas para tu día a día.

1. Saucha — limpieza, pureza

Cuaderno abierto en blanco con pluma y taza de té humeante, sensación de svadhyaya estudio de uno mismo

El primer niyama es saucha: limpieza física y mental. No se traduce a un protocolo de detox ni a obsesión por la higiene. Se traduce en mantener limpios los espacios donde vives, lo que comes (alimentos reconocibles, no ultraprocesados), las relaciones que sostienes (¿son nutritivas o tóxicas?) y los pensamientos a los que vuelves repetidamente.

Práctica concreta: dedica 10 minutos al día a «limpiar» un espacio (físico, digital o relacional). Cocina ordenada antes de dormir. Bandeja de entrada vaciada una vez por semana. Una conversación pendiente que vienes posponiendo, abordada.

2. Santosha — contentamiento

Santosha es el contentamiento con lo que hay. No conformismo. No resignación. Sino la capacidad de reconocer suficiencia en el presente sin necesitar añadir más para sentirte completa. En una cultura entrenada para el «siguiente objetivo», este niyama es revolucionario.

Práctica concreta: al final de cada día, antes de dormir, identifica tres cosas concretas de hoy que han sido suficientes (un desayuno bueno, una llamada útil, una sesión de yoga). El cerebro tiende al sesgo negativo; santosha lo equilibra deliberadamente.

3. Tapas — disciplina, calor purificador

Tapas literalmente significa «calor». Es el esfuerzo sostenido en el tiempo, la disciplina que transforma. No es violencia hacia uno mismo (recuerda ahimsa): es el esfuerzo deliberado y consciente que produce cambio.

Práctica concreta: elige un compromiso pequeño y sosténlo durante 21 días sin excepciones. Tres minutos de práctica al despertar. Una llamada a tu madre cada domingo. Un libro al mes. La grandeza está en el «sin excepciones» más que en la magnitud del compromiso.

4. Svadhyaya — estudio de uno mismo

Svadhyaya tiene dos sentidos clásicos: el estudio de textos sagrados y el estudio de uno mismo a través de ellos. En el contexto contemporáneo, el segundo sentido es el más útil: la auto-observación honesta como práctica regular.

Práctica concreta: diario corto. Tres minutos al final del día. ¿Qué he sentido hoy con más fuerza? ¿Qué he evitado? ¿Qué patrón se ha repetido respecto a la semana pasada? La práctica regular del svadhyaya cambia más vidas que cualquier libro de auto-ayuda.

5. Ishvara pranidhana — entrega

El último niyama es el más complejo de traducir. Literalmente significa entrega a Ishvara (un principio divino o trascendente). En lectura contemporánea, lo entiendo como el reconocimiento humilde de que no todo está bajo tu control y la práctica de soltar el resultado mientras sostienes el esfuerzo.

Práctica concreta: dedica unos minutos al día a algo que beneficie a alguien que no sabrá nunca que lo has hecho. Pequeñas acciones invisibles. Es el ejercicio más eficaz que conozco para soltar la necesidad de control y de reconocimiento.

«Los niyamas son los pilares internos sobre los que descansa la práctica del yoga. Sin ellos, la postura es solo gimnasia.»

Patanjali, Yoga Sutras II.32 (siglo II a.C.)

Cómo trabajarlos sin caer en perfeccionismo

El error más frecuente al estudiar los niyamas es convertirlos en checklist de auto-mejora. La consecuencia: agotamiento y juicio constante. Mejor:

  1. Un niyama por mes. Cinco niyamas, cinco meses. Ese mes, observa dónde aparece (o no) en tu vida. Sin tratar de cambiarlo todavía.
  2. Cuando empieces a actuar, hazlo en pequeño. Cinco minutos al día. Tres frases en el cuaderno. Una llamada.
  3. El criterio no es perfección, es continuidad. 21 días seguidos de tres minutos valen más que un día perfecto cada dos semanas.

Yamas + niyamas + asanas + pranayama: el yoga completo

Los niyamas son la segunda de las 8 ramas del yoga. Trabajarlos en paralelo con la práctica postural y respiratoria es lo que distingue a una persona que «hace yoga» de una persona que «vive yoga». Y la diferencia se nota al cabo del tiempo, en la coherencia interna, no en lo que enseñas en redes sociales.

Si quieres trabajar la dimensión filosófica del yoga junto a la práctica postural, en mi estudio en Barcelona integramos filosofía contemporánea en cada clase de hatha yoga.

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